Durante los últimos días, La Tercera ha destacado diversas cartas al director que abordan una preocupación creciente en la agenda pública, la protección de niños, niñas y adolescentes frente a su exposición a entornos digitales sin regulación efectiva. Las misivas coinciden en advertir sobre los efectos del uso indiscriminado de pantallas y redes sociales, así como el acceso temprano a contenidos de alto riesgo, entre ellos la pornografía, la validación constante en plataformas digitales y, de manera cada vez más visible, las apuestas online.
Más allá de las diferencias de enfoque, el diagnóstico converge en un punto central, la exposición ocurre en un contexto de ausencia de filtros efectivos, sin mecanismos de control de edad robustos ni estándares claros de protección. Esta realidad configura un entorno donde los menores interactúan con dinámicas diseñadas para captar atención y generar recurrencia, sin contrapesos regulatorios equivalentes a los existentes en otras industrias de riesgo.
Particularmente relevante es el énfasis en que este fenómeno no es nuevo, sino que ha sido ampliamente identificado en el debate público y legislativo. Sin embargo, la persistencia del problema evidencia una brecha entre diagnóstico y acción, donde el avance de medidas concretas no ha logrado seguir el ritmo de la expansión de estas plataformas.
En el caso de las apuestas online, la preocupación se intensifica al considerar su combinación de accesibilidad, anonimato y disponibilidad permanente, elementos que amplifican los riesgos en población joven. La ausencia de regulación específica en Chile impide establecer estándares mínimos en materia de publicidad, prevención, verificación de identidad y protección de los usuarios.
Este debate vuelve a poner sobre la mesa una pregunta de fondo, cuánto más puede postergarse una respuesta institucional frente a un fenómeno que ya está generando impactos concretos. La evidencia de escala que hoy se observa exige celeridad y perfeccionamiento en la tramitación legislativa, particularmente en lo relativo a la regulación de plataformas digitales y apuestas en línea.
Desde la Asociación Chilena de Casinos y Juegos, se reitera que esta discusión no es ideológica, sino de interés público. Cuando actividades de alto impacto social operan sin reglas claras, los riesgos se trasladan directamente a los usuarios más vulnerables. En ese contexto, avanzar en un marco regulatorio que establezca estándares de protección, control efectivo y responsabilidad no es solo necesario, sino urgente para resguardar a niños, niñas y adolescentes en el entorno digital actual.